Autoestima

30.09.2026

La autoestima es un concepto que se usa mucho en psicología. Tiene mucho que ver con el autoconcepto, es decir, con la imagen y las definiciones que tenemos de nosotros mismas. Pero no es exactamente lo mismo. El autoconcepto sería mejor quien pensamos que somos, y la autoestima es cómo nos sentimos al respecto, cómo nos valoramos emocionalmente.

Y claro, la autoestima no es verse perfecta o creer que podemos hacerlo todo. La autoestima es ver que somos imperfectos, que tenemos muchas cosas buenas y algunas malas, y poder mirarnos con cierta honestidad y ternura. Es conocernos con nuestras virtudes y también con nuestras limitaciones, y que, con todo esto, nos parezca bien quienes somos… o al menos que nos lo parezca la mayor parte del tiempo.

También es poder autovalorarnos cuando hacemos las cosas bien y saber ver CUANDO no las hemos hecho tan bien, pero sin destruirnos, sino intentando ayudarnos a hacerlo mejor en el futuro.

La autoestima se va formando desde pequeños y tiene mucho que ver con los vínculos. Por ejemplo, si nuestros padres, profes o personas importantes nos transmiten seguridad, confianza y tolerancia al error, será más fácil desarrollar una autoestima más estable. Sin embargo, si crecemos con mucha exigencia (explícita o no), con miedo constante a equivocarnos o con la sensación de que casi nunca es suficiente, puede ser más fácil desarrollar inseguridades y una autoestima más frágil.

Y ahí hay algo importante: la autoestima no se construye sólo con palabras. No es simplemente decirle a alguien "tú puedes" o "eras increíble". Esto puede ayudar, claro que sí, pero también necesitamos experiencias reales que nos hagan sentir capaces.

La autoestima también tiene que ver con otra cosa que en psicología llamamos AUTOEFICACIA, que es la confianza que tenemos en nuestra capacidad para realizar una tarea concreta. Cuando vamos comprobando con experiencias que podemos aprender cosas nuevas o afrontar dificultades, solemos sentirnos más capaces, lo que también refuerza la autoestima.

Pero también es importante entender que la autoestima no puede depender sólo del rendimiento o de hacer bien las cosas. Porque si sólo nos sentimos valiosas cuando destacamos o cuando todo nos sale perfecto, nuestra autoestima SERÁ MUY FRÁGIL. Nuestro valor no depende únicamente de cuánto producimos, de si rendimos mucho o de si gustamos en todo el mundo.

De hecho, hay personas muy capaces que tienen una autoestima baja y personas que aparentan mucha seguridad pero que dependen constantemente de la aprobación de los demás.

Por eso es tan importante aprender a tratarnos bien. Y cuando digo tratarnos bien no hablo de consentirnos siempre o de evitar cualquier frustración, sino de tratarnos con respeto, honestidad y responsabilidad.

Por ejemplo, una persona está pasando una mala época, está más cansada, más insegura o no está rindiendo igual en el trabajo. Tener autoestima no sería obligarse a estar perfecta o compararse constantemente con cómo era antes. Sería poder mirarse con cierta comprensión y entender que sigue siendo valiosa aunque ahora mismo esté más vulnerable.

La autoestima, además, no es igual en todos los ámbitos de la vida. Aunque tenemos una identidad integrada, podemos sentirnos muy seguras en unas cosas y muy inseguras en otras. Por ejemplo, hay gente que se siente muy cómoda con las amistades, pero muy insegura en pareja, o muy segura en el trabajo e insegura en el ámbito social.

Y también es importante entender que la autoestima fluctúa. Habrá épocas en las que nos sentiremos más seguras y otras en las que estaremos más vulnerables. Y esto es muy humano.

Al final, la autoestima no es sentirnos increíbles todo el tiempo. Es poder mirarnos con mayor honestidad y menos crueldad. Es entender que hay cosas que nos cuestan, pero también otras muchas que vamos construyendo día a día.

Y cuando sentimos que, por mucho que lo intentemos, hay algo que sigue haciéndonos sentir insuficientes, bloqueados o mucho en guerra con nosotros mismos, puede ser muy útil parar y revisar de dónde viene esto, acompañadas en terapia, para ir deshaciendo esos nudos que a veces llevamos desde hace tiempo.